INGREDIENTES (para 4 personas, más o menos)
2 berenjenas grandecitas
2 huevos
harina
pan rallado
aceite y sal
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Cortar las berenjenas en lonchas de medio centímetro más o menos; que no sean finas vamos, pero tampoco demasiado gordas. A mí me gusta más dejarles la piel, pero si se prefiere, se pueden pelar también.
Ponerlas en agua un cuarto de hora aproximadamente.*
Pasado este tiempo, escurrirlas y disponerlas sobre un paño de cocina para quitarles el máximo de agua posible. Yo también les pongo otro paño por enima y presiono, así las seco por las dos caras.
Salar.
Poner el aceite a calentar.
Pasar las lonchas primero por harina, quitar el exceso sacudiéndolas un poco o pasándolas de mano a mano; a continuación pasarlas por el huevo batido y por último el pan rallado, siempre quitando el exceso
Cuando el aceite está caliente, pero sin pasarse, o vamos a quemar el pan y por dentro se van a quedar crudas, ir poniendo las berenjenas de una en una.
Cuando por los bordes se vea que por abajo ya tienen colorcito, se les da la vuelta para dorarlas por el otro lado.
Ir jugando con el fuego para que no se acabe calentando demasiado y quemando las berejenas, o enfriándose, lo que daría lugar a que absorvieran demasiado aceite.
Ir jugando con el fuego para que no se acabe calentando demasiado y quemando las berejenas, o enfriándose, lo que daría lugar a que absorvieran demasiado aceite.
Cuando estén listas, se sacan de la sartén escurriéndolas lo máximo posible, se deja que sigan escurriendo sobre una rejilla y se van pasando de la rejilla al papel absorvente a medida que vamos sacando berenjenas del aceite. No hay que dejarlas mucho rato en el papel.
Si se van a hacer muchas, es mejor cambiar el aceite, o las últimas van a quedar muy feas y no sabrán tan bien.
Servir y comer.
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